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29 de mayo de 2009

Entrevista a Yuri Morejón (2)

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

En la primera entrega, charlábamos con Yuri Morejón, presidente de AVASCOP, sobre el papel de los asesores y consultores políticos. En esta segunda parte, nos metemos de lleno en la campaña electoral del 1 de marzo, analizando los candidatos, los mensajes de la campaña y el debate televisado en castellano por haber sido el que juntó a todos los líderes (ya comentamos en este mismo blog que al debate en euskera acudieron, por parte de PSE y PP segundos o terceros espadas).

- Terminábamos la anterior entrega diciendo que vuestra labor es tanto dar forma al mensaje político como ayudar a que llegue bien al público. Decía Marshall McLuhan: “El medio es el mensaje”. ¿Estás de acuerdo?
- Yo más bien diría: el candidato es el mensaje. Y cada vez más. En una campaña como esta última de Euskadi, ha quedado patente que más que el medio, la marca electoral, el mensaje era el candidato. Para mí, la campaña empezó en el Palacio de Justicia, en el TSJPV, en el juicio contra Ibarretxe y López por las conversaciones con Batasuna.

- ¿En qué sentido empezó ahí?
- Con la escenificación, con una simple fotografía, de que esos dos personajes serían los protagonistas de una campaña particularmente polarizada. Había siete partidos con presencia en el Parlamento, pero ya desde el inicio los medios y la gente percibían la pelea entre dos posiciones políticas diferenciadas.

- Y, ¿qué vende un candidato, así en abstracto?
- Con independencia de las ideas que uno defienda, el posicionamiento, el discurso, el planteamiento político que cada uno interprete es lo que cuenta. En Euskadi, los dos principales partidos han acaparado, por sus candidatos, votos que inicialmente no estaban destinados a ellos. Ibarretxe ha hecho crecer al PNV hasta unos buenos resultados gracias a votos de opciones más escoradas a la izquierda, como EA o EB, porque han visto en el líder un referente. En el caso de Patxi López, hay votantes tradicionales del PP que ha visto que la opción más útil o de mayor confianza para hacer un cambio en Euskadi era votarle a él. Ni el PSE ni Zapatero les despiertan confianza, pero la alternativa en el caso de Patxi López era distinta.

- Por lo tanto, se revela importantísimo el perfil, la imagen del candidato, y no sólo como una personalización, una encarnación del mensaje del partido.
- Exacto. No sólo se trata del medio, no sólo se trata de amoldar el mensaje a cada tipo de público de una sociedad tan heterogénea como la de Euskadi. Es muy difícil. Hay gente trabajadora y gente en paro, 100.000 personas entonces, que resultaban un público muy necesario de movilizar. Tenemos gente rural, gente de ciudad, jóvenes, mayores, contextos muy distintos. ¿Cómo adaptar el mensaje a todos esos públicos y cómo lograr el medio más adecuado? Está claro que una campaña para los mayores de 65 años centrada en Internet no funciona, ya; pero... ¿y el resto de sectores y de opciones?

El método Obama
- Pero la personalización de la campaña venía ya de Estados Unidos, fundamentalmente, o de regímenes presidencialistas como Francia. Aquí elegimos parlamentarios que luego, en función de sumas, votan un candidato u otro, pero no elegimos directamente al lehendakari.
- Y eso lo decían los propios partidos... pero luego hacían lo contrario. Resulta que es mucho más sencillo vender un candidato, una figura, que un candidato en la lista de cada provincia...

- Pero, ¿no se ha rizado el rizo con el tema de la “obamización”, la personalización excesiva, que incluso en ciertos ambientes ha cansado y ha dado la sensación de traer una campaña de perfil bajo?
- Sí, pero quizá esto se ha debido también a que la coyuntura económica no facilitaba un debate demasiado ideológico, de izquierdas-derechas, nacionalismo-no nacionalismo. Había que hablar de la economía, de las personas en paro. La agenda marcaba la economía por delante de temas como, por ejemplo, el terrorismo. Y por ahí ha ido.

- El debate televisado, por el formato escogido, no permitió sin embargo un cara a cara que resultaba totalmente lógico, teniendo en cuenta toda esta personalización de la que hablamos.
- Ese debate a dos, pensando como los partidos, no interesaba al PNV y sí al PSE. El PNV no quería dar credencial de verdadero aspirante a Patxi López, y por eso evitaba ese enfrentamiento directo. De ahí que acordaran un debate a seis...

- ...que se convirtió, personalmente lo digo, en un mitin a seis.
- Desde el punto de vista de la comunicación, lo fue. Se les daba el mismo tiempo a todos los candidatos, sin tener en cuenta su representación. Esto no sucede ni en el Parlamento Vasco. Se les daba la misma importancia a todos. Es democrático que todo el mundo hable, pero nuestra democracia es representativa...

- En definitiva, quizá los tiempos no debieron ser los mismos para todos. ¿Qué más observaste en el debate?
- El rasgo básico fue que estaba demasiado encorsetado. Los candidatos, sabiendo que tenían turnos de un minuto, preparaban el speech, el mensaje a lanzar. Se aprendían el eslogan y casi ni escuchaban al otro, no había debate entre ellos. Lógicamente, además, el espectador no podía visualizar lo que le interesaba: dos, a lo sumo tres candidatos con opciones reales. Hablaba uno de ellos, y a los dos o tres minutos hablaba el otro... Desde el punto de vista televisivo, perdía interés.

- En cualquier caso, supongo que eres de la idea de que debe haber debates.
- Por supuesto: siempre es saludable. Que expongan sus ideas, que debatan y que la gente juzgue.

Cómo lidiar en un debate televisado
- Escribías en una previa al debate que los candidatos no debían de entrar al trapo de los partidos con los que no se disputasen un mismo tipo de electorado.
- Exacto: perder tiempo en pelear contra un partido con el que no te juegas nada porque tu electorado potencial no se parece... no tiene sentido. Lo cierto es que, en el debate en castellano, el rifirrafe más tenso se produjo al final, entre Madrazo (EB) y Ezenarro (Aralar) con la Ley de Vivienda como tema. Ahí se vio que esos dos partidos, en principio minoritarios, se disputaban un electorado similar, o al menos fronterizo.
- ¿Por qué se vieron en el debate muchos ataques entre los líderes de las formaciones del tripartito? Porque, en mi opinión, los hubo... ¿Se disputaban realmente PNV, EA y EB un mismo votante?
- Hay que tener en cuenta que en Euskadi, a diferencia de otros lugares, la mayor diferenciación no es de izquierda o derecha, sino en términos identitarios. Más o menos nacionalismo, autonomista o independentista... son terrenos fronterizos que justifican que votantes de izquierda de EA acaben votando a partidos más humanistas, como el PNV. O que votantes del PP acaben yéndose al PSE por una cuestión más identitaria que ideológica en términos de derecha e izquierda.

- Hablemos de la puesta en escena del debate. Llamó la atención que los candidatos arriesgaron poco, en materia por ejemplo de vestuario. Salvo la corbata verde de Basagoiti...
- Creo que todos pensaron lo mismo: ganar un debate no significa ganar las elecciones, pero perder el debate puede hacerte perder en las urnas. De ahí que no arriesgaran, ni en vestuario ni en mensajes.

El efecto Ezenarro
- Quizá la más arriesgada en el debate, en cuanto a vestuario, fue Aintzane Ezenarro, que buscaba algo más juvenil.
- Pues creo que le pasó algo parecido a lo que le ocurrió a María San Gil en 2005. Al ser la única mujer, tiene que intentar ir con un vestuario que no llame demasiado la atención, que no sea un elemento que distraiga al espectador. Sin collares, ni avalorios, ni excesivo escote... Vestir a un candidato hombre es más fácil: un traje con un corte determinado y unos colores, una corbata... sota, caballo y rey.

- Así que preparar el vestuario de una candidata, lógicamente, es mucho más difícil.
- En el caso de Aintzane Ezenarro, es una mujer joven, por lo que tampoco puede “disfrazarse”, vestirse de lo que no es. Pero tenía dos ventajas: su indudable telegenia y su nivel de oratoria. Es, me atrevería a decir, la mejor comunicadora de todo el Parlamento Vasco. Y en el debate en euskera estuvo aún mejor...

- Tal vez porque, aunque es perfectamente bilingüe, tiende a “pensar en euskera” y a veces necesitaba realizar el trabajo mental de traducir al castellano...
- Efectivamente: en euskera es mucho más ella misma, en esencia pura. En el debate en castellano la vi algo nerviosa, pero eso no quita para ser una de los parlamentarios que mejor comunican.
(Continuará)

22 de mayo de 2009

Entrevista a Yuri Morejón (1)

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

Pedíais una espuela para EleccionesVascas2009, y aquí está. Es una entrevista sobre márketing y comunicación política con uno de los vascos que más campañas ha podido estudiar, pese a su juventud. En un céntrico parque de Bilbao nos citamos con Yuri Morejón, fundador de Yescom Consulting y presidente de AVASCOP, la Asociación Vasca de Asesores y Consultores Políticos. Con él hablamos de la profesión de consultor, de su papel en la política vasca, de los aciertos y errores de esta pasada campaña y de las líneas maestras que los diferentes partidos deberían seguir en las próximas fechas. Una charla que dividiremos en varias entregas, de las que hoy os presentamos la primera.

- AVASCOP, Asociación Vasca de Asesores y Consultores Políticos. ¿De dónde nace y por qué?
- Es una asociación relativamente reciente, puesto que arrancó en septiembre de 2007. Surge para canalizar los intereses de un grupo de profesionales ligados, fundamentalmente, al Departamento de Ciencias Políticas de la UPV. Siendo todos licenciados en Ciencias Políticas, somos gente con inquietudes distintas dentro del abanico de posibles especializaciones: los hay más interesados en Marketing y Comunicación Política, otros centrados en Implementación de Políticas Públicas y otro grupo que se dedica a la Investigación. Pero todas estas ramas pueden y deben confluir y hacerse compatibles en el desarrollo de una campaña electoral, o en el desarrollo de la comunicación de un Gobierno.

- Hablamos de especialización dentro de las Ciencias Políticas, pero no existe realmente en la CAPV la posibilidad de formarse como consultor político.
- Ése es uno de nuestros objetivos. Este proyecto, que aún está en fase naciente, aspira a impulsar el conocimiento de nuestra profesión entre los políticos, la sociedad y también las instituciones académicas. Éstas, además, tienen ahora la posibilidad, en el marco de las reformas del Tratado de Bolonia, de recoger una especialización en el ámbito de la comunicación y el márketing políticos. Así daremos la oportunidad de que las personas interesadas puedan prepararse para ser consultores políticos.

- Parece, por tanto, paradójico: es una asociación de unos profesionales que, para el público mayoritario, no existen.
- Es cierto. Hasta hace muy pocos días, no existía la percepción, ni en la calle ni entre los políticos locales o regionales, de que hay profesionales de la comunicación política que pueden ayudar a hacer entendible un programa, pero que pueden también ayudar a un candidato a ganar unas elecciones y también a desarrollar el programa de Gobierno.

- Interesante esa segunda parte. Porque no se trata sólo de ganar elecciones...
- En absoluto, y más desde que se habla del concepto de “campaña permanente”. Unas elecciones son solamente una fecha fijada en el tiempo, a nivel legal, pero hay un trabajo previo de meses o años que consiste en preparar al candidato, saber qué mensajes se van a utilizar y el cronograma para lanzar esos mensajes. En definitiva: qué, cuándo, cómo, quién lo dice, a quién lo dice y por qué medios lo dice. Esa labor requiere de un tiempo; y tanto si se está en la oposición como si se logra el Gobierno, hay que buscar un contacto permanente con los ciudadanos.

- ¿Para hacer... qué?
- Para hacer que el programa de ese partido o candidato sea conocido, sea creído y sea lo suficientemente atractivo para que, el día de las elecciones, los ciudadanos acaben votando esa opción.

"Comunicación" no es igual a "Prensa"
- Ése que ha detallado es el trabajo de un consultor político. Pero, realmente, la figura no parece del todo extendida entre nosotros.
- Por desgracia, en Euskadi, como en otras muchas partes, los partidos y los gobiernos presentan una organización donde la comunicación no parece tan relevante como nosotros creemos necesario. En el organigrama de un Ayuntamiento, por ejemplo, está el alcalde o la alcaldesa, están los concejales... y luego, aparte, hay un departamento que no se llama “de comunicación”, sino “de prensa”. Un departamento que se dedica, básicamente, al envío y redacción de notas de prensa, a convocar ruedas de prensa... Bien, de acuerdo; pero ese trabajo de “prensa” es sólo una pata de la comunicación.

- Deja muy limitado el campo de lo que se puede hacer, desde luego.
- Efectivamente. La comunicación abarca las tareas de prensa, sí; pero también el marketing político, la publicidad, la investigación, el posicionamiento del mensaje... A día de hoy, en Euskadi, se sigue cometiendo el error de entender la comunicación únicamente como “prensa”.

- La campaña de las últimas elecciones al Parlamento Vasco, ¿ha cambiado la situación?
- Creo que se ha empezado a tener mayor aprecio por los consultores externos, aunque parcialmente. Sé que solamente el PSE, parcialmente, y el PP han recurrido a consultores externos. Otra cosa es que todos hayan recurrido a agencias de comunicación externas: diseño de campañas, de spots, cartelería... Pero la consultoría política, en un sentido amplio, no ha terminado de arraigar.

- Da la sensación de que los partidos siguen encargando las campañas a personas de estricta confianza; a hombres o mujeres “de partido”, con años de experiencia, ideólogos que no son cara de cartel pero que diseñan la estrategia...
- En los partidos existe una cierta desconfianza hacia esa persona que es un profesional de la comunicación y que, de la misma manera que hoy trabaja para un partido, mañana puede trabajar para otro, porque ése es su trabajo. Es entendible, en cierta medida, que algunos crean que pueda usar información obtenida con el primer partido para trabajar con el otro. Además, también está esa visión de la comunicación únicamente como prensa, y no acaban de entender el potencial que tiene la comunicación para hacerles ganar unas elecciones. En tercer lugar, y como dices, parece que sólo confíen la dirección de la campaña a los políticos. Si miramos los equipos de campaña, normalmente se pone a dirigirlos a una persona con un peso específico en el partido, o en un gobierno anterior, por ejemplo. Esa experiencia política está bien, pero no garantiza que sepa de comunicación, que sepa cómo coordinar una campaña en lo comunicativo.

Condicionantes de la campaña
- Por lo tanto, ¿es el puro recelo, o cierta endogamia de las formaciones políticas, lo que frena el acceso de los consultores políticos externos?
- También hay dos limitaciones que deben tenerse en cuenta, en el caso de las campañas en España. Porque hay una limitación temporal, de sólo dos semanas para pedir el voto; y hay una limitación económica, hay que sujetarse a los límites establecidos por el tribunal de cuentas.

- ¿Dónde no se dan esas limitaciones?
- Saltando el charco, y no sólo en Estados Unidos sino también en países menos desarrollados.

- ¿En Latinoamérica?
- Sí, sí. Las campañas pueden durar de tres meses a un año, con lo que se pide el voto durante casi una cuarta parte de la legislatura; y existe una financiación abierta para las entidades privadas, como las donaciones o esas cenas privadas de recaudación de fondos. Y claro: aquí, a los partidos también se les plantea esa limitación económica como una dificultad para pagar servicios de consultoría externa.

- Sin embargo, tal vez les resultaría más rentable. Porque, con menos tiempo y menos dinero, la creatividad será más importante... y quizá el consultor especializado sea más creativo.
- Por supuesto. Pero la cuestión de los recelos es una de nuestras batallas con los partidos: se debe dejar claro que, cuando los consultores trabajamos en una campaña electoral, no pretendemos suplir a nadie ni ocupar un cargo político. Somos profesionales: hay un contrato, aquí empieza el trabajo, termina un día determinado... y a partir de ahí tan amigos, pero nada más. Pero los políticos, y algunos jefes de prensa, nos miran aún con cierto miedo. Sigue sin verse claro que los consultores están ahí para ayudar a ganar unas elecciones: para mirar desde una perspectiva externa, quizá por ello más “objetiva”, cómo están el partido y el candidato; y para hacerlo de forma profesional y con herramientas profesionales para medir esas cuestiones.

- La campaña, profesionalizada, ¿por qué rasgos se caracteriza?
- Uno de ellos, básico, es la investigación. Yo siempre digo que no hay ninguna campaña que pueda ganarse sin investigación. Alguna vez puede ocurrir que un político saca el “dedómetro”, mira hacia dónde sopla el aire... y gana por intuición. Intuición, desde luego, y a base de años, no les falta a nuestros políticos. Pero nosotros, a través de la investigación, somos capaces de palpar objetivamente lo que siente la gente; y, a partir de ahí, facilitamos una serie de estrategias para que el mensaje llegue de la mejor manera y sea lo más eficaz posible.

(Continuará)

5 de mayo de 2009

Sesión de investidura en directo

Bienvenidos a la retransmisión en CoverItLive de la sesión de investidura que se celebra en el Parlamento Vasco. Pedimos vuestra opinión, que es muy sencilla de publicar pero que será moderada para evitar insultos y descalificaciones. Cualquier crítica y aportación es bienvenida. Gracias por participar.


También puedes escucharlo en Radio Euskadi o verlo en directo en ETB.

Ibarretxe deja la política

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

Era lo que muchos esperaban, pero no esperábamos que se produjera así. Juan José Ibarretxe, lehendakari en funciones, ha anunciado en su turno de réplica que abandona la política. No le resultará difícil, ha dicho, puesto que es un final que todo lehendakari sabe que le llega.

Tras 10 años presidiendo el Gobierno Vasco, con una amplia trayectoria política desde 1983 que comenzó como alcalde de Llodio (atendiendo a las necesidades de un pueblo que sufrió con virulencia las inundaciones de aquel año, pocos meses después de tomar la vara de mando), Ibarretxe abandona la primera línea política. Su futuro puede estar en alguna corporación semipública o en la misma empresa privada: eso se verá. Lo que está claro es que, con su anuncio, ha "birlado" el titular, al menos en parte, a Patxi López en su elección como candidato.

Como apuntaba nuestro comentarista MikelO en la retransmisión en directo de la sesión de investidura, la pregunta ahora es quién será el relevo de Ibarretxe. La principal candidata, Izaskun Bilbao, acaba de comenzar su viaje hacia Bruselas. Y Bruselas queda muy lejos de Vitoria-Gasteiz.

También nos cabe la duda (y eso nunca lo sabremos) de si Juan José Ibarretxe puede haber sido el freno para que el PSE llegara a un acuerdo con el PNV que hubiera facilitado una retirada anterior del ya ex lehendakari. Como nos queda la duda de saber si el Partido conocía las intenciones (en cuanto a modos y formas) de Ibarretxe.

Los discursos de investidura, en nubes de Tags

Mientras continuamos la retransmisión en directo de la sesión en el Parlamento, extraemos una curiosa manera de ver y resumir el contenido de los discursos de investidura. En concreto, la comparativa entre el discurso de Ibarretxe en 2005 y el de López en este 2009.

21 de abril de 2009

Pasado, presente y futuro del Lehendakari Ibarretxe

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

En el Políticamente Incorrecto de este lunes (uno de esos programas extraordinarios por cuyo futuro temo) se trató, entre otras cosas, el asunto de qué hará el Lehendakari Ibarretxe. Pablo Muñoz, Martxelo Otamendi, Mariano Ferrer, Javier Hoyos, Joseba Arruti y Josean Izarra (una mesa de lujo) tuvieron ocasión de dar sus puntos de vista. Unos (Ferrer, Otamendi) aseguraban que la lealtad al Partido le llevaría a seguir como parlamentario raso; otros (Arruti e Izarra) decían que sería extraño que adoptara tal papel. Arruti, incluso, aseguró que había tenido ocasión de hablar con él y que sus palabras le sonaban a despedida.

Las posibles “salidas” enumeradas iban desde la permanencia en el Parlamento, durante cuatro años o durante dos, hasta el abandono de la política, pasando por un puesto directivo en una empresa semipública o en una compañía totalmente privada. Los calificativos fueron desde “valor político” o “capital humano” hasta “lastre”. Como en este blog hablamos más de comunicación política que de política, a ello voy.

Pasado
Juan José Ibarretxe empezó joven en la política, y casi desde el principio le tocó remangarse. Literalmente: con 26 años, era alcalde de Llodio cuando las inundaciones de 1983. Bien formado en la universidad, economista, pero apasionado de la política, estaba pluriempleado como alcalde, juntero en Álava y parlamentario vasco. Con 38 años fue nombrado vicelehendakari. Con 42, lehendakari. No sabía euskera y aprendió a base de tesón. Con este perfil, la palabra que nos viene a la cabeza es “valor”.

Presente
Como lehendakari, Ibarretxe ha trabajado 10 años. Ha pasado por épocas en las que anteponía la integración y el evitar la fractura social a cualquier cosa, y también por otras de Planes que han tenido incluso alguna disidencia dentro de su partido. Conocido es que Josu Jon Imaz no veía con buenos ojos algunos devaneos independentistas. La tradicional dicotomía jeltzale entre autonomismo posibilista y soberanismo maximalista ha alcanzado uno de sus cénit durante el mandato de Ibarretxe. A las elecciones del 1 de marzo llegó con el partido ubicado mediáticamente más en un extremo que en el centro. No era culpa solo suya, sino que también tenía que ver, y mucho, una Brunete mediática a la que se le debe ayudar lo menos posible. Si vas dando la cara, te la parten. Y aquí, la palabra que nos sale es “lastre”.

Es en este punto donde yo haría un breve inciso. Arruti apuntaba, en Políticamente Incorrecto, que la posibilidad de un pacto PNV-PSE se diluyó con la salida de Imaz del EBB. Seguramente él haya escuchado, como yo, otra versión (a la que tal vez no le dé credibilidad): el pacto era posible hasta el mismo 1 de marzo a las nueve de la noche. Todo dependía de los resultados que arrojaran las urnas. Un empate técnico, una victoria en escaños pero no en votos del PSE, una carambola que hicieran imposible tanto el tripartito como el “frente constitucionalista”... eran opciones en las que el PNV podría haber justificado lo que el PSE pedía para un pacto: la cabeza de Ibarretxe. Y eso puede que estuviera incluso más que hablado.

Y sigo con el inciso: personalmente creo que era Ibarretxe, no el PNV, quien retraía del pacto a los socialistas. Tal vez por ello, la campaña estaba tan personalizada. Seamos serios: no había un Obama vasco. No había un mirlo blanco en ninguno de los dos partidos mayoritarios: López ya había perdido varias citas electorales, e Ibarretxe llevaba 10 años mandando. La campaña personalista de los jeltzales podía no ser solo una forma de resaltar que, en tiempos de crisis, no había nada mejor que un economista. Las campañas centradas en una persona permiten culpabilizar a ese candidato de los resultados, exculpando al partido. Es decir: si los resultados hubieran sido malos, el sacrificio estaba puesto en bandeja. Pero resulta que, tras esa campaña, es Ibarretxe, y no el PNV, el que gana las elecciones, con 80.000 votos más que el PSE. ¿Quién sacrifica entonces al líder?

Futuro
El futuro, en ese estado de cosas, depende más del propio líder que del Partido. Lógicamente, el PNV podrá pedir, pero la última palabra será de Ibarretxe. Su honestidad le llevará a quedarse, al menos de forma temporal, como parlamentario. Sobre todo, porque el relevo en el parlamento ya no podrá ser una Izaskun Bilbao (ojo: creo que volverá), que podría haber sido una gran sustituta como cabeza de cartel electoral.

Ahora bien: ¿qué imagen daría a la sociedad un Ibarretxe como portavoz del PNV? Mariano Ferrer apuntaba que era mostrar que el PNV tiene el recambio cuando el nuevo Gobierno (aún ni siquiera formado) se desgaste. Yo pienso que tener a un ex lehendakari como portavoz puede ser visto, en imagen, como signo de la derrota. Diez años dan para hacer muchas cosas bien (que luego no se recuerdan en el fragor del debate parlamentario) y otras mal (que son en las que el adversario incide). Quizá sea ponerlo demasiado fácil al contrario.

Si Ibarretxe opta por seguir (y sería muy honesto por su parte), opino que la portavocía debería ser compartida entre él y caras más o menos nuevas de entre la cúpula del EBB. Ibarretxe, portavoz en asuntos económicos y derivados; otros rostros para temas en los que el desgaste al partido pueda venir por actuaciones anteriores. Esto es: fomentar el papel de Ibarretxe como "valor", minimizando el de "lastre". Eso hay que saber gestionarlo, pero no dudo que el PNV lo logrará si llega el caso.

14 de abril de 2009

Aberri Eguna: hoy opináis vosotros


A veces, el mejor análisis en la política consiste en escuchar a los auténticos destinatarios de los mensajes. Y no: no son ni los medios de comunicación, ni los asesores políticos (profesionales o aficionados), ni los políticos rivales. Los destinatarios finales, no lo olvidemos, somos los ciudadanos (nos negamos a considerarnos "los votantes", porque somos más que eso).

Así pues, tras el Aberri Eguna del domingo, el primero desde hace 30 años que se celebra en vísperas de dejar de ser Gobierno, queremos escuchar a quienes seguís pasando por aquí. Desde el 2 de mayo, no sois muchos, pero sois fieles y pensantes. Por eso os preguntamos: ¿creéis adecuado el lema "Gora ta gora beti"? ¿Os pareció conveniente el mensaje del lehendakari Ibarretxe sobre el comunicado de ETA ("por una patria se puede morir, pero nunca matar)? ¿Opináis que es necesario seguir hablando de "trampa y engaño" al referirse al nuevo gobierno vasco, o es un ataque que pueden aprovechar PSE y PP? En definitiva: ¿creéis que fue adecuado el mensaje... o creéis que era fácil que se entendiera mal?

Os agradeceríamos que, en la medida de lo posible, opinéis e invitéis a opinar a vuestros contactos de mail, bloggers visitantes habituales, colegas interesados en la política y el márketing político...

Y, por supuesto, cualquier línea de debate sobre este tema y todo lo relacionado con él (el futuro de Juan José Ibarretxe, la estrategia a seguir por el PNV, las respuestas de PSE y PP dadas y que pueden darse) será bien recibido.

12 de abril de 2009

Colateralidad en el impass

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

Mientras se espera a la formación del nuevo Gobierno Vasco, y los datos surgen más como rumores que otra cosa, la política española mueve piezas que, en parte, afectan también al laberinto vasco. Vamos, cuestiones colaterales, que diría aquel. Por ejemplo: la remodelación del Ejecutivo de Zapatero. Mediáticamente, el presidente español (y eso es algo que he dicho aquí y en otros lugares donde se me ha permitido opinar) sigue convenciendo más que Rajoy (sí, también en programas como Tengo una pregunta para usted). A mí, personalmente, me gusta en su telegenia y en su oratoria, sacada de los manuales y de ejemplos como Obama o, más remotamente, Suárez y Kennedy. Pero se empeña (él o sus asesores) en gobernar a golpe de encuesta; y por eso, como en los sondeos iba de capa caída, no ha dudado en meter seis caras nuevas en los ministerios apenas un año después de su investidura.

¿Es acertado el cambio planteado por Zapatero? González-Sinde no cuenta con los 100 días de gracia, por motivos obvios que los internautas conocen bien; Gabilondo, hermano de Iñaki, hace que las competencias sobre Universidad cambien de cartera; Pepe Blanco y Trinidad Jiménez son dos elecciones en clave muy interna (tan erróneas, en mi opinión, como dije que lo era Arantza Quiroga); y Cháves es retirado del califato andaluz con una patada hacia arriba. Este último cambio es puramente estético: la creación de una vicepresidencia para la relación con las Comunidades Autónomas parece, solamente, un guiño a los nacionalistas a los que tan enfadados tiene, últimamente, el PSOE.

La remodelación puede, aparentemente, cerrar las puertas de forma definitiva a la llegada de Cristina Garmendia al Gobierno Vasco. Pero no lo descarten: la cartera de Ciencia e Innovación incluía Universidad, ámbito que pasa, como hemos dicho, al nuevo ministro Gabilondo. Vaciado en parte de contenido, el ministerio de Garmendia pierde peso.


Mayor Oreja ejerce... pero ¿de qué?

Jaime Mayor Oreja, candidato al Europarlamento por el Partido Popular, no olvida (o los periodistas no le permitimos olvidar) su anterior papel de líder electoral en Euskadi. Y ello le ha hecho referise a la huelga del 21 de mayo diciendo que los sindicatos ELA y LAB han tomado el testigo a ETA para convertirse en los nuevos líderes del Movimiento de Liberación Nacional Vasco.

No quiero entrar a valorar las declaraciones desde el punto de vista ideológico; diré sólo que, en lo mediático, es un error manifiesto. Resulta que Basagoiti se empeña en centrar al PP vasco; que Ares y otros líderes del PSE afirman que el acuerdo de investidura no se sale del programa electoral socialista... y Mayor Oreja desestabiliza la situación con salidas de tiesto como ésta. Mezclar ETA o el MLNV con las reivindicaciones de dos sindicatos con tanta implantación en Euskadi es un fallo garrafal. Consigue el titular, que es lo que muchas veces se intenta; pero la declaración rompe la línea que se intenta fijar en las mentes de la ciudadanía vasca.


Izaskun Bilbao, tippi tappa

Y, hablando de europarlamentarios y candidatos a ello, toca hablar del PNV, que mantiene en funcionamiento el Gobierno de Lakua (aunque sea en funciones) y divide el trabajo. La línea de crítica a los nuevos va por unas voces, y los discursos constructivos se canaliza a través de otras personas. Lo adecuado. Entre lo constructivo destaca Izaskun Bilbao, que sólo "dio caña" para decir que el reparto de puestos en la nueva Mesa del Parlamento rompía un acuerdo tácito. Después, se ha centrado en mostrar su ilusión por la posibilidad de ser eurodiputada, tras la proclamación oficial de su candidatura.

La elección de Bilbao es, comunicativamente, muy adecuada. Mujer, joven, con experiencia en un puesto de gran responsabilidad y con fama de integradora en su labor como presidenta de la cámara vasca. Buena en los debates televisivos y aparentemente moderada, se garantiza el apoyo de todo el PNV y probablemente de algunos de los votantes que tuvo el PSE el 1-M. La duda está en ver qué conseguirá rascar por la izquierda, y eso dependerá sobre todo de la decisión final de Aralar de cara a los comicios europeos. Porque, sin duda, es Aralar la formación que más ha crecido y que más puede crecer (junto a UPyD, quién sabe) en las elecciones de junio. Tal vez sea la cita decisiva para saber si el "efecto Aralar" es sólo el "efecto Ezenarro" (que es mucho) o hay más fondo.


Unos que vienen, otras que se van

La que ha anunciado que lo deja es Bárbara Dürhkop, que tras 22 años de carrera política ha pedido la jubilación. La viuda de Enrique Casas abandona porque cree que se ha cumplido el sueño de su marido de ver un lehendakari socialista. Independientemente del argumento empleado, es de reconocer la longevidad en la lucha de una persona que entró valientemente en la política por "tomar el relevo" de una persona asesinada. Ha dicho que no entrará en el ejecutivo de Patxi López ni siquiera si éste se lo pide, y ha comentado que le gustaría que le sustituyera una mujer que supiera al menos dos idiomas además del castellano. Curiosa la petición, además de muy lógica. Desde luego, todos firmaríamos por lograr que todos los europarlamentarios tuvieran una preparación suficiente en algo tan básico como poder comunicarse en diversos idiomas.

5 de abril de 2009

Error al cuadrado

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

Una imagen vale más que mil palabras, dice el refrán. Quizá por eso, "el error Quiroga" haya entrado al juego del diario El Mundo de fotografiarse como se ve arriba. Una bandera en cada mano, la ikurriña y la española, para demostrar que no reniega de ninguna de las dos. Palmas abiertas, que podrían simbolizar apertura y tendencia al diálogo. Sonrisa franca, ojos color mar. Y un bonito pie de foto:

"Una mujer de bandera. Arantza Quiroga es la nueva presidenta del Parlamento Vasco, gracias al pacto del PSE y del PP. Joven, guapa, profundamente católica - se confiesa cercana al Opus Dei - y conservadora, no reniega de ninguna bandera como se aprecia en la foto. "Ya sé que mis ideas no están de moda, pero no las oculto y no creo que entren en contradicción con el hecho de ser joven y moderna", declara con toda firmeza".

Pero, en esto de la comunicación pública y la comunicación política, todo es subjetivo: hasta lo que dictan los manuales. No siempre las manos abiertas son una invitación al diálogo y a la unión. No siempre dos banderas teóricamente contrapuestas hacen juntas una. No siempre. Y, a veces, lo que se intenta no se consigue. ¿O... sí? Porque se me plantea la duda de si la explicación que pongo arriba es la que le dieron a Quiroga, y ella se la tragó; o si le dieron la otra, la que voy a exponer, y ella aceptó.

Resulta que las manos abiertas hacia el frente y junto a la cara pueden simbolizar "protección frente a agresiones externas", o incluso "alto ahí". Resulta, además, que en el País Vasco se asocia, y mucho, ese gesto a la imagen que pongo a la izquierda: la del colectivo Basta Ya. O, digamoslo finamente, una bonita iniciativa social corrompida por el afán politiquero (que no político). Y si a ello le sumamos que ya hemos visto esas dos banderas bien juntitas en manifestaciones que han acabado como han acabado (con gritos de "Zapatero, vete con tu abuelo")... pues qué quieren que les diga. Vale, la sonrisa suaviza el mensaje. Pero yo aquí expongo lo que, así del primer vistazo, me ha sugerido esa imagen. Y en las imágenes, que valen más que mil palabras, a veces la primera impresión es la que más cuenta.

La foto tiene una segunda versión (ésta de arriba), en la que Quiroga cierra más los dedos y parece que esté asomándose, así como para ver Euskadi (y su futuro, ¿?). La foto me parece menos identificable con Basta Ya, pero también reconoceré que las palmas abiertas, cuanto más altas están, más miedo me producen.

En mi opinión, es un error de Arantza Quiroga caer en cosas así, nada más llegar. Y ya, si lo rematas con afirmaciones como las del pie de foto... pues me da que engordas el error. "El error Quiroga".

3 de abril de 2009

El precio de la lehendakaritza

Por JUAN JOSÉ DOMÍNGUEZ
Politólogo y analista político

Una vez que se ha consumado el pacto entre el PSE y el PP para elegir a la presidenta del Parlamento, y en el plazo de un mes al lehendakari, las dos preguntas que se plantean muchos ciudadanos estriba en cuestiones de índole económica y moral. Por ejemplo: ¿en qué se parece ideológicamente Arantza Quiroga (defensora de las tesis más ultras del PP) con las de un votante socialista afiliado a la UGT de Santurce?, ¿o qué coincidencias liberales en cuestiones éticas se asemejan a un votante socialdemócrata burgués donostiarra con la nueva presidenta de la Cámara vasca?

Como yo no veo ninguna, lo cual no quiere decir que no las haya, sospecho que detrás del pacto entre socialistas y populares sólo existen intereses para conseguir el poder a cualquier precio. O lo que es lo mismo: "o aprovechamos esta oportunidad o nunca conseguiremos gobernar". Pues no olvidemos que la mayoría parlamentaria no representa a la sociedad vasca electoral ni siquiera en la pasada convocatoria, en las que las expectativas de Patxi López iban más allá de quedarse a 80.000 de los jeltzales. Por otra parte, conviene recordar que los de Rajoy y Zapatero, cuando menos, escenifican confrontaciones muy duras a escala estatal todos los días.

En fin, uno podría pensar que la ambición desmedida y contra natura de “los constitucionalistas”, en las que ya se habría negociado la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Guetxo, destaca como elemento de unión por encima de otros intereses. Pero como no creo que los dirigentes de ambos partidos tomen decisiones sin haberlas meditado calculando el precio de conseguir el gobierno, uno cree que hay gato encerrado. Pues si la única motivación se basa en el poder por el poder, resulta difícil que aguanten la legislatura. De momento les espera una huelga general que agrupa al 70% de la representación sindical.

Por lo tanto, pensemos que guardan un as escondido debajo de la manga que sea el que de verdad permita convencer a casi el 60% de los que no han votado estas dos opciones sin contar a los socialistas que abominan, por principios, del trueque parlamentario entre la derecha más dura española y los socialistas. ¿Y cuál es el as que guardan? Uno cree que sólo la derrota definitiva contra ETA podría justificar semejante mejunje político “socialpopular”, en plan navarro.

Pero derrotar a ETA requiere otras herramientas más complejas. Y sinceramente, aunque los terroristas cuentan con menos apoyo social, veo muy alejada tal posibilidad, por lo menos a medio plazo.

En resumen, como me cuesta creer las dos exposiciones anteriores en sentido laxo, me inclino por que quienes acaban de tomar las riendas del poder vasco van a sacar toda la artillería pesada ubicándola en EITB, la consejería de Interior y aprobando leyes que van a retrotraernos a los años 80, y no porque haya un lehendakari socialista, sino porque se percibe una actitud vengativa teledirigida desde Madrid.

Tiempo al tiempo.

31 de marzo de 2009

Por qué Arancha (sic) y otras cuestiones

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista



Ya sabemos quién será la presidenta del Parlamento. Aunque decíamos que Laura Garrido, por saber algo más de euskera, podía tener más posibilidades... finalmente será Arancha (sic) Quiroga quien trate de poner orden (porque en eso, me temo, va a consistir su trabajo) en la Cámara de Vitoria.

En términos de marketing político, es una candidata muy vendible fuera de Euskadi. Es joven, medianamente atractiva, con cara de chica buena, curricularmente preparada... Que nadie interprete estas palabras como machistas: también hablaría de “joven, medianamente atractivo, con cara de chico bueno” si el candidato fuera de género masculino. Porque ahora hablo de cuestiones de imagen. Y la imagen la da buena al exterior, entre otras cosas porque es una política de “imagen” que no dudó en la visual iniciativa de bañarse en la Concha para “mojarse por Euskadi”.

Pero me temo que los parámetros que se han empleado en la elección no son de marketing político; ni siquiera son de estadista. Son, simple y llanamente, motivos partidistas, entendiendo por esto razones internas de un partido (el PP). De ahí que la cuestión del bilingüismo, en mayor o menor grado, no haya pesado para la designación. De ahí que no parezca importar que sea del ala más conservadora del Partido Popular (no lo digo yo: lo dice ella con sus declaraciones en diversas entrevistas, y no hablo sólo de la cuestión del preservativo que tanto se está comentando). No importa nada de cara a la galería: la Presidencia del Parlamento ha servido para emponderar al PP guipuzcoano dentro del PP vasco. Nada más. No sigue otros criterios. En mi opinión, un error. El "error Quiroga".

Que presida el Parlamento una persona cercana al Opus Dei y del PP (porque parlamentarios cercanos a la Obra ha habido, y muchos, antes que ella) parece un contrasentido en un momento en que la Iglesia Católica, y el Opus Dei también, se enfrenta al PSOE por la propuesta de ley sobre el aborto. Contrasentido que, de puertas afuera, puede venderse como integración. Así que Quiroga será muy vendible fuera de Euskadi, por esto y por los rasgos mencionados anteriormente; pero, para el electorado vasco, no parece la candidata de más consenso.

Un acuerdo de más mínimos que máximos
El documento “Bases para el cambio democrático al servicio de la sociedad vasca” que se firmará este miércoles ha elegido bien el título. Insisto: sigo hablando de comunicación política. Ha elegido bien porque subraya la legitimidad que, a juicio de los firmantes, tienen para unirse; y porque dicen supeditar el acuerdo al servicio de los ciudadanos y las ciudadanas.

La redacción, a mi juicio, y sin entrar en el contenido, es lo suficientemente abierta como para “servir igual para un roto que para un descosido”. Sí da claves concretas... en cuestiones que no parecen tener discusión (línea 3 del metro de Bilbao, Y vasca, Bahía de Pasaia, hospital en Eibar, otro centro hospitalario en Vitoria). En el resto, se muestra abierto y medido: “se fomentara el conocimiento y el uso del euskera desde la libertad” pero adoptando “una valoración adecuada del conocimiento del euskera como mérito en las diferentes OPEs”; “la línea editorial [...] de la programación de EITB se inscribirá en la realidad política e institucional de la CAV, sin perjuicio de informar sobre nuestro entorno cultural o territorial”... En definitiva: el calado de los cambios dependerá de la aplicación que se haga de estas bases. Es decir, de los nombres elegidos, de los consejeros, directores generales y demás cargos intermedios.

Por cierto: para el cargo de Director General de EITB suena ahora (enésimo nombre) Patxo Unzueta. Comprenderán que no me pronuncie.

¿Huelga ochentera?
Los sindicatos mayoritarios de Euskadi, mientras, han convocado una huelga general para el 21 de mayo. La razón oficial es económica, pero será una amarga bienvenida para el nuevo Lehendakari. Patxi López se encontrará sobre la mesa del diálogo social prometido unas calles que, previsiblemente, estarán vacías y cerradas ese día. Si no es por las buenas, será por las malas.

Se protesta contra los EREs y contra el hecho de que sean los trabajadores los que paguen las consecuencias de la crisis. Pero es legítimo preguntarse si esta huelga se habría convocado de no haber un cambio de Gobierno. No afirmo nada, sólo digo que es lo habitual: cuando llega un presidente nuevo, y se prevé el comienzo de negociaciones, la dialéctica marca la necesidad de plantar cara para demostrar la fuerza propia. Cuando el Gobierno es una continuación del anterior, todos los jugadores de la partida se conocen y saben de sus limitaciones y sus fortalezas.

Quizá el PSE tenga que llegar a la investidura con un Gobierno perfectamente cerrado y trabajando en la sombra antes incluso de jurar el cargo. Para que la bofetada le pille teniendo cierto rodaje, aunque sea paraoficial. Y, por supuesto, los socialistas deberían aprender del “error Quiroga”: el reparto de carteras deberá hacerse por valía y, en segundo término ("sólo" en segundo término), por “venta de imagen”. Las cuestiones internas deben quedar dentro de las sedes.

26 de marzo de 2009

Allanar un camino sinuoso

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

Las reuniones en secreto han tenido este jueves su visualización: la fotografía que todo acuerdo requiere. No hace creíble lo que sea increíble, ni natural lo que sea anti natura (ojo, no digo que este acuerdo lo sea, hablo en general), pero es la formalización pública del compromiso. Igual que no hay boda sin fotografías de familia, no hay acuerdo sin imagen gráfica.

La imagen que estaba pensada para las portadas mostraba a Iñaki Oyarzábal (PP) y Rodolfo Ares (PSE) juntando las manos al abrigo de las de Jesús Eguiguren, presidente del PSE-EE. Me ahorraré la broma de que el segundo apellido de Eguiguren es Imaz; pero sí me quedaré con el hecho de que el gesto es excesivamente parecido a aquella foto, ya histórica y pasada (por fortuna) que tenía como protagonistas a Redondo, Mayor Oreja y Savater.

Lo acordado supone que, por primera vez en la historia, un representante popular presidirá el Parlamento Vasco. Mejor dicho: una. Si entre lo pactado está que quien presida la cámara hable euskera, las opciones se reducen y quedan apenas dos nombres: Arantza Quiroga (i) y Laura Garrido (d). Quiroga, cabeza de lista por Gipuzkoa, tiene como principal inconveniente que no habla bien euskera (ella misma lo reconocía en una entrevista digital en El País). Laura Garrido, alavesa, tiene esa procedencia y su mayor dominio de la lengua vasca como bazas fundamentales. Lo veremos pronto: el viernes que viene.

Lo del euskera, de todos modos, tiene su lógica y no es un mero maquillaje, aunque muchos lo vean así viniendo la candidata (sea cual sea) de las filas populares. Es una cuestión de operatividad para quien aspira a presidir una cámara bilingüe. Pero sí que muchos euskaldunes lo acabarán viendo como una especie de brindis al sol. Sobre todo porque la política lingüística es, según parece, uno de los principales escollos para la consecución de un acuerdo más amplio entre socialistas y populares.

Uno de los principales, pero no el único. Habrá más problemas, eso parece claro. No es mucho lo que une, ideológicamente, a PP y PSE, por mucho que este PP de Basagoiti sea más moderado que el de San Gil. Política antiterrorista, economía o el manejo de EITB van a ser trabas en el camino, curvas que harán sinuoso ese trayecto que tras esa foto, decía Rodolfo Ares, estaba más llano. El problema es que habrá menos cuestas, y el asfalto estará mejor, pero las curvas seguirán; y obligarán al conductor a peligrosos y (quizá) poco comprensibles movimientos de zig zag. La autopista pasaba por otro lado. Veremos si, poco a poco, se asume que a veces no es malo pagar peaje para ir más cómodos.

24 de marzo de 2009

Qué puede (y qué no) el márketing político

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

En la noche electoral, Juan José Ibarretxe salió a la palestra ante sus seguidores y soltó un nada críptico dardo contra Patxi López y el PSE. Dijo así: “Afortunadamente, el marketing político aún no ha conseguido hacer creíble a quien no cree en lo que dice”. Lo cito de memoria, así que me perdonen si no es totalmente literal.

Curioso que una de las primeras frases del discurso de “la victoria”, o de la “dulce derrota” (cada cual que lo vea como quiera) estuviera dedicada a la parte, teóricamente, oculta de la política. La parte de las formas, la parte del envoltorio que debe ser visible y al mismo tiempo transparente, para no mostrar el ardid; el atrezzo imprescindible y al mismo tiempo esclavo; en resumen, lo que debe reforzar (pero no tapar) el mensaje político. Pero es que esta campaña ha sido de la imagen y el marketing, la tendencia Obama y los colores chillones, las campañas ocultas y todo eso que hemos ido contando (y, a veces, avanzando) en este blog; y el final de la carrera a las urnas, la noche del domingo, no podía faltar esa referencia.

Para lectores que han seguido nuestros análisis, para algún estudiante de Periodismo y Comunicación y, en definitiva, para todo aquel que tenga interés, me permito presentar un decálogo de lo que puede lograr, y lo que nunca conseguirá, esta seudociencia. Por si a alguien le sirve.

El marketing político, como toda actividad publicitaria, gestiona la comunicación de un producto. La gestión supone ensalzar lo positivo y minimizar lo negativo. Pero no consigue crear lo que no hay ni borrar lo que existe. Por eso, a cada campaña de marketing se le puede contraponer una campaña desactivadora.

El marketing político puede lograr que a una persona, o a un partido, se le asocien ciertos valores: gestión, novedad, ilusión, fuerza. Puede hacer que, a los ojos del electorado, una formación centenaria que apenas haya cambiado en ese tiempo sus estatutos y su funcionamiento sea vista como “moderna”. Sin embargo, la honestidad, uno de los valores más deseados y apreciados por el votante, no la ponen los anuncios ni los lemas, sino la trayectoria de los partidos y los candidatos.

El marketing político consigue, a veces, crear símbolos sociales, sean buenos o malos, o incluso neutros. ¿Quién no asocia las chaquetas de pana a Suresnes y el socialismo de principios de los ochenta? ¿Quién podrá ver ahora una película de Star Treck sin recordar a Ibarretxe haciendo el saludo trekkie?

El marketing político trata de ir a lo pasional y lo racional del electorado. Pero ha de ser consciente de que lo pasional es efímero, y lo racional duradero. Ofrecer un sentimiento que luego sea defraudado por la razón y los hechos es contraproducente. Los mejores eslóganes son los que uno es capaz de hacer y está dispuesto a cumplir; lo contrario se vuelve un arma arrojadiza contra uno mismo. “En Navarra, tú decides”, eslogan del PSN, es hoy un lugar común para los adversarios políticos de los socialistas, que lo ponen como ejemplo de la falta de palabra de esta formación.

El marketing político logra que una frase repetida machaconamente en una campaña pase al imaginario colectivo, o le cambia el sentido que tenía previamente. Ya estamos viendo, y durará mucho tiempo, que la frase “ver a un cerdo volando” será asociada, indefectiblemente, a Patxi López. Curiosamente, dentro de poco, no serán muchos los que recuerden de dónde vino, y quién pronunció, la frasecita.

El marketing político otorga a la campaña un tono, pero nunca un fondo. Puede endurecer la pelea (recuerden el vídeo del dóberman), o puede hacerla más humana (aquel reportaje de Suárez en el ¡Hola!, tan estilo Kennedy, fue una referencia), pero no puede ni debe entrar en el terreno de la ideología. Si lo hace, errará, convirtiendo la campaña en un cascarón hueco de eslóganes vacíos.

El marketing político en la Sociedad de la Información debe mantener la coherencia: coherencia entre todos los soportes elegidos, coherencia entre todas las voces del partido que toman la palabra, y coherencia entre el mensaje o mensajes y lo que ha demostrado el candidato o la formación política. Si no existe la coherencia, en un mundo donde la información circula a velocidades de banda ancha, la separación entre lo “vendido” y lo “real” acaba por engullir todo mensaje.

El marketing político no otorga credibilidad. Puede reducir un ideario a un eslogan o a una serie de ideas fuerza, resumiéndolo, resaltando lo esencial y facilitando la comprensión al electorado. Puede hacer que el votante asocie a un candidato o partido un mensaje, pero no puede conseguir siempre que se lo crea si no se cree a la persona o a la formación que lo defiende.

El marketing político da visibilidad, hace que se hable de uno. Es decir, pone los ojos y los oídos enfocados a un mensaje. Pero el mensaje es lo que convence o no.


Por lo anterior, el marketing político no siempre consigue los resultados deseados. Las mejores campañas, comunicativamente hablando, pueden tener éxito en escaños... o pueden no tenerlo. Sigo pensando que una de las mejores campañas ha sido la de EA; pero el resultado en las urnas... lo tienen ahí. El amarillo de EA será a la comunicación política lo que los anuncios de Cherry Coke a la publicidad: varias generaciones recuerdan la música y hasta el diseño de la lata, pero el refresco no se vendió porque el producto no convencía.