12 de abril de 2009

Colateralidad en el impass

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Periodista

Mientras se espera a la formación del nuevo Gobierno Vasco, y los datos surgen más como rumores que otra cosa, la política española mueve piezas que, en parte, afectan también al laberinto vasco. Vamos, cuestiones colaterales, que diría aquel. Por ejemplo: la remodelación del Ejecutivo de Zapatero. Mediáticamente, el presidente español (y eso es algo que he dicho aquí y en otros lugares donde se me ha permitido opinar) sigue convenciendo más que Rajoy (sí, también en programas como Tengo una pregunta para usted). A mí, personalmente, me gusta en su telegenia y en su oratoria, sacada de los manuales y de ejemplos como Obama o, más remotamente, Suárez y Kennedy. Pero se empeña (él o sus asesores) en gobernar a golpe de encuesta; y por eso, como en los sondeos iba de capa caída, no ha dudado en meter seis caras nuevas en los ministerios apenas un año después de su investidura.

¿Es acertado el cambio planteado por Zapatero? González-Sinde no cuenta con los 100 días de gracia, por motivos obvios que los internautas conocen bien; Gabilondo, hermano de Iñaki, hace que las competencias sobre Universidad cambien de cartera; Pepe Blanco y Trinidad Jiménez son dos elecciones en clave muy interna (tan erróneas, en mi opinión, como dije que lo era Arantza Quiroga); y Cháves es retirado del califato andaluz con una patada hacia arriba. Este último cambio es puramente estético: la creación de una vicepresidencia para la relación con las Comunidades Autónomas parece, solamente, un guiño a los nacionalistas a los que tan enfadados tiene, últimamente, el PSOE.

La remodelación puede, aparentemente, cerrar las puertas de forma definitiva a la llegada de Cristina Garmendia al Gobierno Vasco. Pero no lo descarten: la cartera de Ciencia e Innovación incluía Universidad, ámbito que pasa, como hemos dicho, al nuevo ministro Gabilondo. Vaciado en parte de contenido, el ministerio de Garmendia pierde peso.


Mayor Oreja ejerce... pero ¿de qué?

Jaime Mayor Oreja, candidato al Europarlamento por el Partido Popular, no olvida (o los periodistas no le permitimos olvidar) su anterior papel de líder electoral en Euskadi. Y ello le ha hecho referise a la huelga del 21 de mayo diciendo que los sindicatos ELA y LAB han tomado el testigo a ETA para convertirse en los nuevos líderes del Movimiento de Liberación Nacional Vasco.

No quiero entrar a valorar las declaraciones desde el punto de vista ideológico; diré sólo que, en lo mediático, es un error manifiesto. Resulta que Basagoiti se empeña en centrar al PP vasco; que Ares y otros líderes del PSE afirman que el acuerdo de investidura no se sale del programa electoral socialista... y Mayor Oreja desestabiliza la situación con salidas de tiesto como ésta. Mezclar ETA o el MLNV con las reivindicaciones de dos sindicatos con tanta implantación en Euskadi es un fallo garrafal. Consigue el titular, que es lo que muchas veces se intenta; pero la declaración rompe la línea que se intenta fijar en las mentes de la ciudadanía vasca.


Izaskun Bilbao, tippi tappa

Y, hablando de europarlamentarios y candidatos a ello, toca hablar del PNV, que mantiene en funcionamiento el Gobierno de Lakua (aunque sea en funciones) y divide el trabajo. La línea de crítica a los nuevos va por unas voces, y los discursos constructivos se canaliza a través de otras personas. Lo adecuado. Entre lo constructivo destaca Izaskun Bilbao, que sólo "dio caña" para decir que el reparto de puestos en la nueva Mesa del Parlamento rompía un acuerdo tácito. Después, se ha centrado en mostrar su ilusión por la posibilidad de ser eurodiputada, tras la proclamación oficial de su candidatura.

La elección de Bilbao es, comunicativamente, muy adecuada. Mujer, joven, con experiencia en un puesto de gran responsabilidad y con fama de integradora en su labor como presidenta de la cámara vasca. Buena en los debates televisivos y aparentemente moderada, se garantiza el apoyo de todo el PNV y probablemente de algunos de los votantes que tuvo el PSE el 1-M. La duda está en ver qué conseguirá rascar por la izquierda, y eso dependerá sobre todo de la decisión final de Aralar de cara a los comicios europeos. Porque, sin duda, es Aralar la formación que más ha crecido y que más puede crecer (junto a UPyD, quién sabe) en las elecciones de junio. Tal vez sea la cita decisiva para saber si el "efecto Aralar" es sólo el "efecto Ezenarro" (que es mucho) o hay más fondo.


Unos que vienen, otras que se van

La que ha anunciado que lo deja es Bárbara Dürhkop, que tras 22 años de carrera política ha pedido la jubilación. La viuda de Enrique Casas abandona porque cree que se ha cumplido el sueño de su marido de ver un lehendakari socialista. Independientemente del argumento empleado, es de reconocer la longevidad en la lucha de una persona que entró valientemente en la política por "tomar el relevo" de una persona asesinada. Ha dicho que no entrará en el ejecutivo de Patxi López ni siquiera si éste se lo pide, y ha comentado que le gustaría que le sustituyera una mujer que supiera al menos dos idiomas además del castellano. Curiosa la petición, además de muy lógica. Desde luego, todos firmaríamos por lograr que todos los europarlamentarios tuvieran una preparación suficiente en algo tan básico como poder comunicarse en diversos idiomas.

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